jueves, 17 de noviembre de 2011

McLuhan... ¿una extensión?

Néstor Ramírez
Desde tiempos muy remotos, la tecnología ha sido un factor determinante para el desarrollo de la humanidad. La  imprenta, la televisión y la computadora, en sus respectivas épocas, han servido demasiado para poder determinar a las personas y hacerlas pensar de cierta forma. Las gacetas durante la época de la colonia, los diarios como El Universal, el programa Siempre en domingo en Televisa y el noticiero  Hechos meridiano en TV Azteca son algunos ejemplos de lo citado anteriormente. ¿Comentario extremista? No, simplemente una aseveración ligada al pensamiento de McLuhan.
Marshall McLuhan fue un educador y teórico de la comunicación canadiense. Sus publicaciones más trascendentes y conocidas son “El medio es el masaje”, “La comprensión de los medios como extensiones del hombre” y “La aldea global”. En ellas establece la importancia de la tecnología para el ser humano; la gran relación que hay entre el objeto y el sujeto; es decir, los inventos y el hombre. Dicha unión marca el inicio de la denominada sociedad de la información y su famosa aldea global.
¿Hay alguien que se libre de estar dentro de la sociedad de la información? Manuel Buendía dice que “No hay comunicación sin información”, cosa que en nuestros días es de gran relevancia. Es necesario dejar libre la información, hacerla pública y comercializarla. No importa tanto la calidad del contenido; vale más la cantidad y la inmediatez con que se presenta. Sin embargo, tanto se ha caído en esto que se origina una gran desorganización y choque de ideas a corto plazo. Este ejemplo se ve en lo difundido por la revista Etcétera el día 16 de noviembre de 2011 en donde Asociated Press reprendió a sus reporteros por difundir primero la información vía Twitter y no comentarlo primero con la agencia, cosa que viola el reglamento del medio. Vivimos una época en la cual lo más importante es una producción flexible, superar la denominada “producción en serie” y, según McLuhan, capaz de “masajear” a las masas (sic).
McLuhan, en sus libros, sostiene una tesis en la cual todo invento modifica la vida del hombre, le plantea nuevos paradigmas. Sin embargo, a pesar de tener nuevas metas, las personas ven hacia el pasado e intentan solucionar los errores del pasado. El autor habla acerca de ver a través de un retrovisor; de ver hacia el pasado pero también continuar hacia delante. José Saramago estaría de acuerdo como señala en su obra “Levantado do chao (Levantado del suelo)” en la cual cita “Pero para ganar la segunda se tiene que comenzar por luchar la primera”; esto es, comenzar primeramente por problemas menores y , posteriormente, ocuparse de algo más complejo, de lo actual.
¿El medio es el mensaje? Esa es la máxima que McLuhan nos pone a pensar, a debatir y a refutar. El medio no puede ser el mensaje porque forma parte del mismo mensaje, es una herramienta de él, un complemento. El mensaje consta de muchos elementos. Entre las más importantes está quien emite el mensaje, el que lo recibe, el medio, la codificación, la descodificación, el contexto y el habla.
¿Masaje? McLuhan dice que los mass media “masajean” a sus audiencias y los aíslan de las demás personas. Aquí el dilema es si esta postura es completamente cierta. Algo que es cierto es que en las ciencias sociales es prácticamente inútil generalizar. Lazarsfeld y Merton dicen que “narcotizan” a la sociedad y Adorno señala que enajenan. Ante esto, prácticamente todos ellos van a un mismo punto que es que fomentan la soledad del individuo, y su separación de los demás. Sin embargo, cualquier muestra tecnológica cumple con esta función, desde una carta hasta un reportaje de alguna televisora. En ese caso, ¿por qué no generalizar? Porque hay personas que no son masajeadas por los medios, que no influyen en su forma de pensar, que son completamente diferentes a lo que se les presenta en lo que leen, escuchan o ven. Lo que sí es necesario es desconectarse un momento de su entorno y de las personas que lo rodean para poder prestarle atención a lo que están viendo; “tienen que conectarse en otro enchufe después de haber estado cierto tiempo en otro”.
¿La tecnología vuelve inhumanos a los seres humanos? Realmente no, el ser humano se autodestruye al no saber usar correctamente la tecnología, al amputarse extensiones y limitar su panorama por pertenecer a cierto circuito. Cada invento cambia la forma de percibir el mundo, de describir nuestro entorno, de conocernos a nosotros mismos. Cada expansión que creamos nos hace llegar lugares más lejanos, pero nos alejamos cada vez más de lo más cercano, se le deja de prestar la misma atención. ¿Cómo es uno mismo? La pregunta frecuente en este gran paradigma y en la vida. Teniendo tantos vestidos en nuestros pies, manos e inclusive en nuestra cabeza la labor se va complicando, un sentimiento de inferioridad por la carencia de algún invento se hace más perceptible, más fuerte y más clara.
Se deja la antigua producción artesanal y en serie para entrar en el gran corredor informático, en la gran vía de comunicación que no hay tiempo para el tráfico, no hay tiempo para detenerse. Es difícil poder profundizar en un tema en específico, pues la información corre inmediatamente, tan rápido que en cuanto uno acaba de enterarse de algo eso ya quedó en el pasado y por ende pasa a la historia, a algo fuera de lo “actual”. ¿Consecuencias de la postmodernidad? La tercera ley de Newton dice “A toda acción corresponde una reacción de igual o mayor magnitud”; a partir de esto, se puede decir que a partir de la eficacia hay una recesión en la eficiencia. La postmodernidad y la tecnología han provocado grandes cambios en la sociedad en los “últimos” años. Ha propiciado la globalización de la mercancía (en este caso la información) y una competitividad entre todo tipo de personas, tanto físicas como morales.
McLuhan propuso grandes ideas las cuales anteriormente no se habían profundizado con tanta semejanza; sin embargo, por eso mismo, es que se suele caer en cierta contradicción. Los medios cálidos y fríos cada vez tienen una línea más delgada que los separa. Completar los medios cada vez se tiene que hacer más frecuentemente a partir de las vías alternas. Este gran sistema eléctrico nos hace completamente dependientes de la energía; nos alejamos más de lo análogo, del esfuerzo, y nos dirigimos más a la “comodidad y lo sencillo de usar”.
Gramsci dice que “los medios masivos son herramientas que las elites predominantes utilizan para perpetuar su poder, prosperidad y estatus, a través de divulgar su filosofía, cultura y moral propias”. Los medios siempre tienen un objetivo y metas predeterminadas; las cuales son dictadas por gente que tienen el poder y que desean tener un resultado. Esto nos conlleva a un mundo definido por la tecnología, en donde la información llega segundo a segundo y el menor chisme puede ser una gran noticia. Un mundo donde la ausencia de tecnología simboliza no existir en el mundo “real”.
¿El medio es el mensaje?, ¿Y el masaje? ¿Quiénes somos nosotros mientras estamos conduciendo nuestra nave espacial sobre una vía rápida de la información?  La memoria es algo que se ha dejado a un lado. En los inicios de la sociedad, los griegos le denotaban una gran importancia sobretodo, un papel fundamental dentro de la vida. Ahora se dice que mucha gente “no tiene memoria”, quizá sea cierto, pero tienen dispositivos de almacenamiento. Hoy se le resta una gran importancia a las capacidades del ser humano. Tanto la memoria como  la capacidad de recordar lo que dijo alguna persona o mantener una imagen en el interior de tu cabeza han sido desplazadas por la tecnología, por aquellos dispositivos de entrada y salida. Por aquél hardware tan diminuto y tan poderoso que almacena información de toda índole. Por esa gran cantidad de bits semejantes a las moléculas que conforman nuestro mundo, nuestro cuerpo. Un espacio artificial que el ser humano ha logrado crear a través de sus propias manos, de sus ideas, de sus inventos. Una aldea global en la cuál todos saben casi todo de una gran parte de la población. Una época y un mundo en el que reinan el escepticismo y las pseudoconcreciones. El medio no es el masaje, mucho menos el mensaje. Los medios sí son prolongaciones del hombre, extensiones que no se han aprovechado correctamente porque no nos ha llevado a un progreso como tal, sino a un desarrollo deforme, con una gran cantidad de dolor.
La tecnología no ha vuelvo inhumano a las personas, ellas mismas lo han hecho. McLuhan dice que las cosas no son buenas ni malas, sino depende del uso que se le den y eso es cierto. Todos tenemos un Yin y un Yang dentro de nosotros, es lo que nos hace únicos a los seres humanos, es lo que nos hace… la mejor y más completa extensión de la misma vida.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Anonymous, un gran movimiento que está en una balanza

Néstor Ramírez
“Somos legión, no olvidamos, no perdonamos, espéranos”  es el lema bajo el cual se mueven sobre diversas plataformas informáticas los ciber-activistas autodenominados Anonymous. Esta agrupación ha sido criticada fuertemente a través de los últimos meses por  los jóvenes tras la mencionada #OpFacebook; sin embargo, hay otra gran cantidad de personas que apoyan este movimiento.

Diversos gobiernos se han manifestado en contra de esta ciber-organización la cual, se dice que, representa a todo el inconformismo de la sociedad mundial tras el fallido control del capitalismo salvaje. Entre lo que se reconoce que han hecho estas personas son ataques a bancos, páginas de Internet del gobierno y, la más reciente, declaración y cancelación de una guerra informática contra el cártel mexicano llamado “los zetas”.

Facebook y Twitter han sido los medios por los cuales miles de personas han estado en contacto con este movimiento e, inclusive, han ayudado en diversas operaciones. Curiosamente, los jóvenes son quienes han estado más involucrados en estos sucesos los cuales han logrado llamar la atención de las autoridades y demás organismos independientes.

¿Cuál es el problema que los jóvenes estén inmiscuidos en estos ataques? En Internet también hay ciertas reglas las cuales se deben de tomar en cuenta. Además, es un ataque, un asalto, el cual prácticamente ha de estar penado por ciertas autoridades. Lo más decadente de todo esto está en que algunos chicos se sienten unos sombreros negros (crackers) y lo comentan por todas partes lo que hace que se expongan demasiado y muestren una falta de cultura ya que el uso de programas que están en internet o son fabricados por alguna otra persona no hace de ellos que sean unos hackers o crackers, solamente los vuelven unas personas que intentan revelarse contra el sistema.

Quizá algo que se ha vuelto un completo problema es la declaración de guerra al grupo delictivo de “los zetas” después de que un miembro de Anonymous fue secuestrado. La #OpCartel fue un llamado de atención de los ciber-activista al cártel mexicano para ordenarles que dejaran libre a su miembro o si no revelarían información acerca de ellos. Ellos obedecieron esta orden al ver los resultados de la #OpPastora el pasado 31 de octubre; sin embargo, por eso mismo Anonymous llegó a la decisión de cancelar la “guerra” en contra de esta planilla puesto que simbolizaría grandes pérdidas humanas.

Días más tarde, en la página de Anonymous México se notificó a todos los simpatizantes con el movimiento que dejaran de publicar información, no se identificaran como “anónimo” y que no usaran máscaras de Guy Fawkes en sus imágenes de perfil para evitar represalias del cártel mexicano. La gente, una vez más, no obedeció al llamado de la #OpClorox, todo continuó tal y como había empezado: una completa desorganización.

¿Cuál es el rumbo de Anonymous? Es algo completamente impredecible ante todo lo que sufre este movimiento que cada vez tiene más simpatizantes a nivel mundial. Lamentablemente en México hay una gran falta de información con respecto a este movimiento, una gran cantidad de jóvenes le prestó más atención a la falsa #OpFacebook que a la pastora o a la cartel. ¿Qué es lo que le preocupa a los jóvenes? ¿Por qué no se despiertan de ese interminable sueño de rebeldía o color rosa? Y mientras tanto la guerra en México ya ha alcanzado también el “mundo virtual”.