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lunes, 12 de noviembre de 2012

Espionaje 2012, el presente al descubierto


Por: Néstor Ramírez

La guerra fría se caracterizó por ser un conflicto que, metafóricamente, separó en dos partes al mundo. Sin embargo, una característica principal de este período fue el uso del espionaje como principal arma. Por ello, durante el siglo XX, fue cuando las agencias de investigación como la  CIA y la KGB adquirieron una gran importancia dentro del bloque capitalista y comunista respectivamente. Por estas razones, por lo general, se considera que el espionaje es cosa del pasado; no obstante, como el periodista Manuel Buendía señaló en su libro “La CIA en México”, este (entiéndase el espionaje) ha sido un oficio que se comenzó a desarrollar desde los tiempos bíblicos. En esencia, este trabajo se complicó más porque los medios de comunicación se han vuelto más complejos en su estructura y estudio. No obstante, con la ayuda de ciertas empresas, el acceso a la información de determinadas personas se vuelve mucho más sencillo.
Quizá se podría pensar que el espionaje sólo ocurre en países como Estados Unidos o pertenecientes a la Unión Europea (UE), pero en México también se realiza. El pasado 16 de julio en diversos medios de comunicación, tales como los sitios de internet Aristegui Noticias y Sin Embargo o el periódico El Universal, se reveló que la Secretaria de Defensa Nacional (Sedena) gastó aproximadamente 5 mil millones de pesos en equipos de espionaje a través de diversos contratos a empresas “fantasmas” con el fin de que no se descubriera los negocios que estaba haciendo la Sedena desde el año 2011.
Aunque se pensaba que los servicios de investigación eran exclusivos para aquellos que podían pagarlos (caso de los detectives privados), con esa información se rompió con el pensamiento de que era para uso exclusivo de algunos cuantos. El espionaje por parte del gobierno mexicano, al menos como se puede ver en este caso que ha sucedido recientemente, surgió a costa de la guerra que se emprende en contra del narcotráfico, o al menos eso es lo que ha asegurado el gobierno. No obstante, como el portal Sin Embargo señaló en aquél suceso de la compra de los dispositivos de espionaje, el uso que se le dio fue para espionaje político (aunque se desconoce en beneficio de quién fue).  Además, cabe destacar que entre las funciones de estos equipos destacan la intervención de conversaciones en teléfonos móviles, acceso a mensajes de texto (SMS), funciones de control remoto de bocinas y cámaras fotográficas, así como el tener acceso a los mensajes de correo, contactos y fotografías de los usuarios o dueños de los dispositivos que se estén investigando.
Si el gobierno mexicano pudo comprar todos estos dispositivos de investigación, es lógico que los líderes de los cárteles de la droga compren esos productos, con el fin de investigar a terceros para hacer más sencillo su secuestro u obtener lo que deseen de esa persona, cosa que constantemente se ve en los estados del norte de México, donde se llegan a investigar a familias con el fin de poder obtener más recursos para sus necesidades.
La edad de los medios digitales ha fomentado que el ser humano se desinhiba a través de diferentes portales, foros, chats y redes sociales. Aunque una persona no sea un espía o haya estudiado algo acorde a ello puede descubrir cómo es que una persona es a partir de sus comentarios, gustos, fotografías, etc. Sin embargo, el caso empeora cuando se investiga a la persona con un fin en especial; por ejemplo, se presume que en algunas empresas de EUA, a quien busca integrarse al campo laboral se le investiga a través de Facebook para saber a qué tipo de persona se está contratando. Pero la cosa no termina ahí, puesto que a los piratas informáticos les es fácil encontrar cualquier información que se haya subido a la red aún sin el permiso de quien haya compartido el contenido. Es por eso que aunque se busque tener la mayor precaución en el uso de estos instrumentos siempre se dejará algo que pudiese perjudicar a uno. La pregunta central sería el cómo, y la respuesta es que en la denominada “aldea global” todos los datos son de todos y que la información queda almacenada en los ordenadores de las páginas aunque los usuarios la borren en su ordenador o de sus cuentas. Si bien Facebook se vio en la necesidad de abrir una sede en México para dar soporte y asesoría a  empresas y agencias de publicidad de Latinoamérica, también nuestro país es de los que tienen mayor cantidad de usuarios activos en dicha red social.
En 2008, el periódico inglés The Guardian publicó una investigación a cargo del periodista Tom Hodgkinson en la que señalaba cómo es que la información que se sube a Facebook puede ser usada por los empresarios de la página para sacar un beneficio de ella. Sin embargo, eso no fue lo único que se reveló, sino que también brillaron algunos nombres como el del filósofo futurista Peter Thiel y los de Jim Breyer y Gilman Louie, estos últimos teniendo cierta relación con la entidad de riesgo In-Q-Tel que a su vez forma parte de una agencia de suma importancia desde el siglo pasado para el gobierno norteamericano, según se afirma en el reportaje de Hodgkinson. La diferencia entre el hacer o no hacer; el ser y no ser se encuentra en leer el contrato de privacidad, lugar donde se especifican todas esas cosas como el uso de la información, copias de seguridad y que cualquier proceso judicial será en Estados Unidos.
Las redes sociales son los objetivos de los gobiernos para obtener información. Y eso se pudo ver tras el señalamiento del portal Conexióntotal.mx en el cual se afirmaba que gobiernos como los de México, Estados Unidos, España y Grecia habían solicitado información de ciertos usuarios a la red social de Twitter. Inclusive se pudo ver cómo es que las redes sociales sirven para llegar a dar con determinadas personas (véase el caso del twittero que fue encarcelado por escribir que había una balacera en Veracruz).
En la actualidad el espionaje no es en contra de una nación, sino en contra de una persona que no comparta las mismas ideas que nosotros y aumentar las ganancias de algunos. El medio, cualquiera pues en este siglo todos nuestros aparatos son eléctricos y nos conectan a un nuevo mundo eléctrico/digital que metafóricamente  nos deja desnudos ante el mundo real.

Fuentes:
http://www.guardian.co.uk/technology/2008/jan/14/facebook

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