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miércoles, 8 de agosto de 2012

Del origen a la negligencia

Capítulo V: Del origen a la negligencia
Por Néstor Ramírez, Fernando Martínez Montiel e Isis Reyes Carbajal


Pudiese parecer que los miembros de una sociedad conocen las historias y el origen de su localidad, pero desafortunadamente no es cierto… o al menos en el caso de Cholula. En un sondeo realizado a personas de diversas edades, escolaridad y sexo, se logró encontrar que uno de cada cinco cholultecas conoce la historia de las principales celebraciones de la región y de sus principales edificios.
Fabián Jiménez afirma que hay una gran ignorancia por parte de los habitantes de Cholula hacia las más de 400 fiestas que se celebran en todo el municipio. Inclusive, quienes pretenden ser mayordomos de los actuales barrios, suelen tener una gran serie de equivocaciones porque desconocen realmente cómo desempeñar su papel dentro de la celebración.
Por lo general, durante la fiesta del pulque, los habitantes de Cholula suelen emborracharse y dejan de lado la razón por la cual se hace esta celebración. Pedir a los dioses por una mejor calidad de vida a través de la cosecha, pasó a segundo plano y predomina el ritual católico. Sin embargo, éste también va desapareciendo debido a los valores que han cambiado inclusive dentro del municipio.
Muestra de ello está en los desperfectos que se le hicieron a los túneles de la “pirámide”. Jesús Cortés afirma que lo malo de los túneles es que los adolescentes que asistían a “la conejera”, los túneles de la “pirámide de Cholula”,  solían escribir en las paredes de los túneles; reunirse para tomar bebidas alcohólicas e inclusive para drogarse dentro de aquél patrimonio nacional.
El señor Jesús Cortés señaló que una de las principales razones por las cuales se desgastaron los túneles fue porque los estudiantes de la Universidad de Las Américas solían irse a “pasar el rato” ahí. Inclusive él encontró en dos o tres ocasiones cocaína.
Sin embargo, el señor Jiménez reveló que la razón principal por la cual no se accede actualmente a los túneles, que son una de las principales atracciones de Cholula, es porque se estuvo dando mantenimiento a los baños de la iglesia de la Virgen de los Remedios. Desafortunadamente, como no se hizo bien el trabajo, una de las tuberías se tronó y entonces hubo grandes filtraciones de agua, por lo que el techo de “la conejera” se desplomó, impidiendo el acceso a dicha zona.
Tuvieron que pasar poco más de dos años para que las autoridades correspondientes, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el departamento de turismo de Cholula, pusieran en práctica proyectos de rescate de la zona turística. Ante esto es que se fue en busca de Miguel Jiménez, director de turismo del municipio, para solucionar estas dudas y este actuar tan tardío; sin embargo, se nos comentó que el señor no podía recibirnos debido a que estaba en una junta de cierta importancia y que dicha reunión terminaría una hora después. Pero el sub-director Gustavo Zanalla dijo que si nos urgía la información él mismo podía atendernos; no obstante se optó por esperar al licenciado Miguel, pero minutos más tarde se prefirió preguntarle al licenciado Gustavo, quien en esta ocasión dijo que no podía darnos esa información debido a los tiempos electorales que se estaban viviendo tanto en la entidad federativa como en el país.
¿Negligencia, compra de votos o ignorancia del tema? Es la incógnita que las autoridades de Cholula dejan a quien va a solicitar información. En la asociación ProCholula, el señor Fabián Jiménez comentó que lo más seguro es porque a los vendedores ambulantes se les está dando una concesión para continuar con la venta de sus productos en la falda del cerro de la Virgen de los Remedios y de esa forma no perder votos en las próximas elecciones. Sin embargo, dice Fabián, que también es “porque no saben, como todo en la política; en turismo ponen a un médico y a cuidar los hospitales ponen a una persona ajena al área”.
Los ambulantes han sido un gran problema para todas las administraciones que han desfilado por Cholula. El señor Fabián revela que llevan años queriendo quitar a todos esos vendedores de los alrededores de la pirámide; sin embargo, ya sea por intereses políticos y sociales, no se les ha quitado de ese lugar. Señala que recientemente el encargado de los cimientos piramidales y el departamento de turismo han logrado realizar un proyecto para retirarlos, pero la verdad sigue estando bastante lejos pues, aparte de que es algo que lleva queriéndose hacer desde hace algunos lustros, por las elecciones de julio no se podrá retirar a todas esas personas que recurren al trabajo informal para poder subsistir.
Sin embargo, el gran problema aún sigue sin solucionarse completamente. Los pocos que saben sobre el tema, por ejemplo la organización ProCholula, dicen que para mediados de mayo e inicio de junio ya estará abierta al público, pero nada más ha quedado en palabras porque también la sociedad civil desconoce la razón por la cuál fueron cerrados los túneles de la pirámide.
En el sondeo realizado para esta investigación, sólo un 10% de la muestra supo, parcialmente, por qué se había cerrado este atractivo turístico. Aquí se regresa a la desinformación que tienen los cholultecas de lo que son sus tradiciones y las decisiones que toman los políticos por ellos.
Sin embargo, tanto los vendedores de frituras como los de recuerdos han sido afectados por el cierre de este vital centro de atracción. El problema va más allá de la desinformación y las decisiones políticas. Los vendedores ambulantes del centro de Cholula comentaron que tuvieron pérdidas en ventas debido al cierre de los túneles. Afirman que antes, debido a la gran cantidad de turistas que recibían anualmente, el dinero obtenido debido al comercio era mucho mejor al que están ganando actualmente.
La poca atención que las autoridades le han dedicado al asunto de los cimientos no es el único caso de negligencia que se ha dado en esta comunidad. También se cuenta que se han ido destruyendo de una manera bastante rápida todas las edificaciones coloniales que se encontraban en el centro de Cholula. Fabián Jiménez da el siguiente comentario:
Los cholultecas no hemos sabido apreciar y preservar los edificios. En 1992 el gobierno del estado contrata a Dirk Müller, un alemán especialista en inventarios porque Puebla había sido nombrada patrimonio cultural de la humanidad. Entonces contratan a un especialista para que haga un inventario de los edificios emblemáticos de la ciudad. En el catálogo entraron más de 1,800 edificios importantes que entraron en el catálogo con medidas de patios y fachadas, pero no lo contrataron para Cholula. Sin embargo él viene a Cholula y se empieza a enamorar del pueblo también. En las tardes cuando acababa en Puebla se venía a Cholula. Solía dibujar, tomar fotos y con ello hizo un pequeño catálogo que entregó a la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) y en él se encontraban 462 inmuebles de valor histórico entre el siglo XVI y el XIX. Pero nada más entrega foto y una pequeña ficha. En el 2002, Anamaría Ashwell entra en contacto con Dirk Müller. Coincidentemente Müller  iba a venir a México a dar una conferencia. Al llegar a casa de Anamaría, él saca el inventario y dice: “ustedes que conocen la ciudad vean qué existe y qué ya no”. Nada más de las puras fachadas se palomearon 80 de las 462 fachadas. Hace un año se hizo el mismo ejercicio y solamente fachadas de nuevo (casas completas se encuentran aproximadamente siete) que han sido tocadas pero que tienen salvamento de restauración, ya nada más se encuentran cerca de 20.
A pesar de que en las calles de Cholula no hay tanta contaminación terrestre como la hay en la Ciudad de México, los estudiantes de secundaria y preparatoria, y algunos adultos, se encuentran desde muy temprano hasta entrar la tarde-noche en las jardineras y la periferia del centro. Haciendo diversas actividades tales como ensayar obras, hacer trabajos, leer o inclusive realizar un picnic. Sin embargo, debido a la vendimia que hay ya sea de frituras o de frutas, hay gente que llega a deteriorar el ambiente y contaminar la imagen pública.
Además, con todas las remodelaciones a las casas y la ola industrial que se ha dado en Puebla, la gran mayoría de los edificios coloniales se han visto gravemente afectados e inclusive, como ya se ha mencionado, desaparecido para crear edificios más modernos, zonas habitacionales o simplemente hogares más adecuados a la época.
“Es sorprendente cómo en otros lugares tienen nada más seis casas de siglos pasados y las cuidan como si fueran algo sagrado, unas reliquias”, expresa Fabian, pero en Cholula pasa completamente lo contrario. Es indignante, dicen los integrantes de ProCholula, que los habitantes de la ciudad hayan sido tan irresponsables en el cuidado de tantos edificios de valor histórico. Sobre todo que se habla de destrucción de más de 400 de ellos, cosa que es aún peor para el turismo nacional, internacional y para la misma comunidad.
Los cholultecas en el pasado se caracterizaron por mostrar una resistencia ante los españoles que vinieron a conquistar nuestro país, son recordados como aquel pueblo que seguía sus ideales y sus leyes; sin embargo, hoy esto se ha deformado ligeramente.
En el marco legal de Cholula se establece que está prohibido poner cortinas en los hogares ubicados en la zona del centro histórico de la ciudad. En cambio, la realidad es otra muy distinta. La organización ProCholula le contó al presidente 2005-2008 23 cortinas en total y al 2008-2011 se le anotaron cerca de 47 y, unos días antes de salir, Fabián Jiménez le marcó al expresidente municipal Francisco Covarrubias y le dijo que ya era una cortina más, que eso ya era inaudito porque ésta se encontraba a un costado de su casa.
En Cholula el próximo primero de julio habrá elecciones para elegir a los diputados que representarán a la ciudadanía. Francisco “Paco” Covarrubias, expresidente municipal, es candidato por parte del Partido Nueva Alianza (Panal). En su campaña dice que va a impulsar a que el mercado y el tianguis de Cholula tengan lo necesario en cuanto a instalaciones y a ubicación; sin embargo, si como presidente no pudo lograr que los ambulantes de la pirámide se retiraran de ahí, ¿podrá hacer algo con el mercado? Sin duda es algo que tendrá que analizar seriamente la sociedad cholulteca antes de elegir a este señor que estuvo beneficiando a ciertos grupos sociales por su interés personal.
Algo que también se deberá erradicar, como lo señala la maestra Laura Rustrián, es que realmente el dinero se distribuya en la promoción y cuidado de los bienes culturales de la nación, cosa que en ninguno de los dos gobiernos se ha hecho, pero sí ha sucedido completamente lo contrario. Se ha dejado que las costumbres y las tradiciones, tanto de Cholula como de los demás municipios, se vaya perdiendo y se adentre en un círculo donde lo que importa solamente es la momentánea diversión.
El rescate de la cultura cholulteca hoy depende de asociaciones civiles como ProCholula porque los diferentes niveles de gobierno la han abandonado. Pudiese decirse que la gente está muy desinteresada por esos temas; sin embargo, tras convivir con ellos, al verlos andar entre las calles de la ciudad y ganarse con sus manos el dinero suficiente para salir adelante, es posible ver cómo es que aquél pueblo que en sus orígenes era únicamente para indígenas, pues la capital de Puebla era una ciudad sólo para los españoles, el día de hoy es el centro de donde se recuenta la época prehispánica, de la conquista, colonial y todas las anomalías que en el presente se viven en la política mexicana.
A las 12 horas del viernes 18 de mayo las campanas de la iglesia que se encuentra sobre el Tlachihualtépetl comienzan a ir de un lado a otro. Con su sonido comienzan a atraer a las personas que viven en la mítica Cholullan. Una vez más su patrona decide bajar del falso cerro para traer salud y prosperidad a un poblado o barrio vecino. Los ojos de aquellas personas que acuden a su llamado brillan incandescentemente, con lágrimas de felicidad escurriendo desde el origen de sus ojos hasta lo más bajo de sus mejillas. Una vez más se festeja la bajada de la virgen de los Remedios… y próximamente la fiesta del pulque.
Es indignante como los intereses de las personas se han concentrado en sólo preservar los aspectos religiosos que algunos llaman “La Verdad que es Dios”, y no es que estemos en contra de él ni de la religión, sino que el simple hecho que no se quiera rescatar y  salvaguardar algunas cosas que nos identifican como raza, como cultura es motivo de vergüenza y enojo.
Muchos vivimos y ni siquiera sabemos qué significa el suelo que pisamos. Cosa que pasa en todo el mundo, no sólo en México. Gracias al sondeo que se realizo a los habitantes en Cholula se demostró que 2 de cada 10 tenían una pequeña noción de la historia de su emblemática Gran Pirámide. Tal vez sea éste, uno de los motivos por los cuales las autoridades y el INAH hagan caso omiso de las peticiones de algunas personas que en verdad se preocupan por esta situación tal delicada que es el patrimonio cholulteca.
Al haber obtenido la versión política, cultural y religiosa, lo único rescatable que se puede sacar de esto es que la primera sigue en el mismo hilo de negligencia o ignorancia – no se sabe aún cuál sea la causa – al no querer responder sobre el mal mantenimiento y la falta de respeto que se le tiene a esa zona arqueología; mientras que la cultural es más apegada a que se le tiene que tratar con un mayor cuidado, tal vez un 50% para la parte religiosa y el otro 50% para la parte prehispánica; por último, la religiosa, increíblemente está de acuerdo con la forma en que fueron sometidos todos nuestros antepasados, ya que su justificación es: “Tenían que cristianizar para que trajeran la salvación”.
Sin embargo, a pesar de que se ha olvidado por completo eso, hay cosas como las respectivas celebraciones que ahora se convirtieron en fiestas, las cuales los cholultecas siguen conservando; pero que desafortunadamente no sabemos si es por respeto a sus antepasados o por simple diversión.
Es inaceptable que las pocas personas que trabajan para proteger estas zonas arqueológicas que han sido dañadas por las constantes actividades y, por supuesto, por el mayor cuidado que se le da a la Capilla de la Virgen de los Remedios, se tengan que pelear hasta con sus propios familiares; obteniendo como resultado un avance nulo a su petición. Si esto es lo que se consiguen los propios familiares de políticos ¿qué pueden esperar las personas ajenas a este círculo económico y político que pretenden hacer algo en pro de la Gran Pirámide en Cholula? La respuesta es obvia. Sin embargo, son más ciudadanos que políticos así es que la balanza cambia un poco de inclinación. Lo único que falta es educarnos a nosotros mismos para que así podamos respetar y estar consientes de lo que tenemos bajo nuestros pies y, sobre todo, lo que tenemos frente a nuestros ojos y no tenemos la capacidad de observar.

martes, 7 de agosto de 2012

Del origen a la negligencia

Capítulo IV: Del pulque a la virgen
Por Néstor Ramírez, Fernando Martínez Montiel e Isis Reyes Carbajal

Cien años antes de cristo, los toltecas-chichimecas de Cholula,  plasman en sus pinturas sus fiestas, sus rituales y sus ceremonias. Actualmente la fotografía sirve para dejar plasmadas las mismas fiestas, los mismos rituales y las mismas ceremonias, veinte siglos después de cristo. Sin embargo ya no son iguales, el sincretismo está presente en estas tradiciones, de una manera muy fuerte, y en las puramente cholultecas la ignorancia de sus raíces parece no preocuparle a la gente mientras de festejar se trate.
Uno de los murales más representativos es el de “La fiesta del pulque”. “Dos franjas dividen a la sociedad pobre con la sociedad rica, esta ultima usa mascaras. Es una celebración religiosa a la fecundidad, a la vida y a parte de la cosecha. Al realizar el ritual se toma una bebida embriagante conocida como el néctar de los dioses: el pulque. Durante la celebración, se embriagan, y al final del mural, completamente ebrios; se quitan la mascara (la sociedad rica) y se mezcla con la pobre en el festejo, creyendo más en la embriagues espiritual, para conectar con los dioses, que en la física.” Así lo describe el guía Jesús Felipe.
Tras la conquista española, fueron muchos los franciscanos encargados de “evangelizar” a los indígenas. Diversos relatos en las cartas enviadas a España relatan el asombro de las fiestas y de los rituales que se realizaban en el “nuevo mundo”. Fray Bernardino de Sahagún, relata que le parecía increíble que en la ciudad de Cholula esta fiesta fuera de las más importantes, esperadas y emblemáticas entre sus habitantes; a comparación de Tenochtitlan (dónde también había acudido a su misión) donde emborracharse se penalizaba con fuertes castigos físicos que podían incluso causar la muerte al infractor, en ciertas instancias ese exceso era lícito para los ancianos y los guerreros.
Fue esta fiesta la única que sobrevivió a la sincretización, pero que se fue deformando en la medida que algunos solo la festejan por diversión, sin conocer todo el ritual y su significado. Actualmente, “la fiesta de los bebedores de pulque o fiesta del pueblo” se celebra el último lunes de marzo, llamado la Tlahuanquis en el zócalo de San Andrés; donde alrededor de cien danzantes realizan el ritual para, al final, disfrutar del “néctar de los dioses” o pulque como la gran mayoría lo conoce. En una nota publicada en el periódico La Jornada de Oriente el día 11 de abril de 2011, la señora Margarita Tlapa, investigadora de la UNAM, detalla que el fin de esta fiesta no es emborracharse literalmente, sino emborracharse espiritualmente, pedir por una buena cosecha y por los difuntos que hicieron un cargo durante el festejo de San Pedro de Animas.
A mucha gente, ante esta festividad, se le podría llamar Tozcli sin ningún problema (conejo, borracho, torpe o briago; utilizado como ofensa a quienes ven tomando en estas comunidades), pues aunque en la celebración formal se necesite danzar y tener la intención de “la embriagues espiritual” esto se ha convertido en un negocio de venta de pulque a turistas y uno que otro locatario que guste de la bebida. Leonardo, locatario de 47 años comenta, “Creo que a la gente le importa más festejar, sea cual sea el motivo, para olvidarse de los problemas. Conocer el origen de las fiestas es importante, pero no cambiaría en nada la participación de la gente. No podemos regresar a una religión cuando la católica ha sobrevivido por mucho tiempo.”
Y es que, tal como aparece el tlacuache en las artesanías elaboradas por los toltecas para esta ceremonia; vestido elegantemente, formal y místico, tras beber y quedar ebrio se despoja de toda su elegancia para aparecer “hasta atrás” del artefacto, así mismo jóvenes, turistas y danzantes terminan la celebración donde la respuesta a la pregunta de si se embriagaron espiritualmente para conectar con los dioses, queda a la deriva. 
No todas las festividades han nacido en la cultura de los toltecas, y no todas son festejadas con ignorancia sobre la misma. Una de las festividades más icónicas y que respaldan lo mencionado es “La danza de la conquista” celebrada por la mañana del sábado 21 de marzo y el domingo 22; en la que se representa la sincretización, matanza e imposición durante la conquista de los españoles. El sincretismo religioso es un proceso, generalmente espontáneo, consecuencia de los intercambios culturales sucedidos entre los diversos pueblos. Es un proceso en el que se intenta superar una situación de crisis cultural producida por la colisión de dos o más tradiciones religiosas diferentes. Es un intento por conseguir que dos o más tradiciones culturales diferentes sean capaces de crear un ámbito de cohabitación en armonía. Su característica principal es que se realiza a través de la mezcla de los productos culturales de las tradiciones coincidentes. Lo que caracteriza al sincretismo utilizado en el México prehispánico fue la violencia e imposición para evangelizar a los indígenas.
“La danza de la conquista”, la representa un grupo de danzantes vestidos como los antiguos pobladores de Mesoamérica quienes danzan con la intención de absorber energías, no sólo de quienes presencian el acto, sino de los antiguos pobladores asesinados. Hace algunos años, un famoso etnógrafo se dedicó a estudiar la identidad mexicana en muchas de sus expresiones, su nombre fue Guillermo Bonfil Batalla (autor del libro "Cholula, la ciudad sagrada en la era industrial”). Bonfil Batalla filmó, en los años sesenta, un extraordinario documental titulado "El es Dios". En dicho documental retrata la vida y las actividades rituales de los llamados "Danzantes de conquista", mejor conocidos como "concheros".
Los orígenes de esta celebración no se remontan tanto como lo es “la fiesta de los bebedores de pulque”. La tradición conchera se originó en el estado de Querétaro, luego de la conquista española. Cuenta la leyenda que un 25 de julio de 1531 en el Cerro de Sangremal, los chichimecas establecieron la paz con los españoles. Se dice que durante una contienda entre ambos bandos, hubo un eclipse solar, en ese momento apareció en el cielo una cruz que resplandecía luces blancas y rojas, junto a la cruz se pudo observar la imagen de Santiago Apóstol. En ese momento, sorprendidos, los chichimecas dejaron la lucha y aceptaron recibir el evangelio. En el lugar se colocó una cruz y los chichimecas danzaron a su alrededor gritando "el es Dios". En Cholula, fueron estos danzantes quienes coordinaron los rituales matutinos del equinoccio. Se trata de un producto derivado del movimiento de "mexicanidad" que se originó en los setentas.
En la actualidad, Cholula cuenta con un grupo de danzantes concheros. Originalmente fue el señor Manuel Tlatoa quien dirigió dicho grupo como "primera palabra", el abogado Cesáreo Noriega (segunda palabra) junto con su familia, se han dedicado a continuar la tradición. Lamentablemente, la mesa de concheros de esta ciudad se ha debilitado por diferentes causas, por lo que Aleida, Roberto e Irene Noriega Papaqui, todos, hijos de Cesáreo Noriega y su esposa Socorro Papaqui, se están dando a la tarea de restablecer la tradición. Entre sus objetivos está atraer nuevos miembros al grupo y prepararse para las fiestas del 7 y 8 de septiembre en esta ciudad. Aleida es dentista de profesión, Irene es abogada, Roberto es doctor en Física; se trata de tres jóvenes con preparación académica y con un gran amor por las tradiciones antiguas y por esta ciudad. Perece que estuviéramos ante una reactivación de las tradiciones, y una transformación de las mismas. Toda tradición es un proceso en continua transformación.
De las dos celebraciones mencionadas, la más antigua y que los antiguos Cholultecas ya festejaban, es la “fiesta del pueblo”. “La danza de la conquista” es una tradición en la que los cholultecas muestran que no han olvidado sus raíces. Pero la celebración que mas peso tiene en la ciudad de las 365 iglesias, no es ni siquiera una celebración nacida de los antepasados de éstos, sino que es una tradición meramente católica.
De acuerdo a Luis Javier Román Moya, del portal Mariología.com, la imagen de Los Remedios, es una advocación mariana colocada en el templo en 1594, por la orden de San Francisco. La imagen fue traída a territorio mexicano por Fray Martín de Valencia, uno de los doce primeros misioneros que llegaron a terreno novohispano. Tallada en madera, sobre su cabeza descansa una corona y aureola de oro, su manto es de forma triangular, la imagen original no tenía las nubes con que ahora cuenta, en la base como símbolo del triunfo de María sobre el demonio, se observa un mundo rodeado por una serpiente, misma que es pisada por la imagen.
La festividad anual de los Remedios es en el mes de septiembre, sin embargo una de las tradiciones con arraigo por los habitantes es la llamada “bajada de la virgen”.
La imagen es transportada desde su santuario original, por todos los templos del municipio, con lo que lleva a cabo un recorrido que concluye en septiembre, cuando se transporta desde el convento de San Francisco, a los pies de la pirámide, hasta el santuario nuevamente en la procesión de los candiles.
La pirámide de Cholula es la zona  más compleja que tenemos en este país; porque todas las demás están afuera y ésta es la única que tiene un templo arriba, y es un templo vivo (pues no es museo). El templo, es el santuario dedicado a la santa patrona del lugar: la Virgen de los Remedios, y es por eso que tiene mucha actividad. Según informa el tesorero Fabian Jiménez, “la actividad de la capilla es impresionante; tiene 7 vírgenes viajeras, porque hay veces que baja a tres diferentes lugares en un mismo tiempo. En total cuenta como más de 40 bajadas al año a los diferentes pueblos que están inscritos en esta bajada. A Cholula baja en mayo y noviembre tres veces, por dos cuestiones epidémicas (las cuales se cree que la Virgen eliminó) y ya después se quedo por tradición.”
“La bajada de la virgen” es un recorrido que se realiza por los diez distintos barrios de Cholula, es una especie de ritual para traer abundancia y prosperidad a cada barrio y la importancia que se le da a estas actividades es masiva y muy importante para los cholultecas, poniéndola por encima de las demás festividades. Al haber 10 barrios, casi todos los días se baja a la virgen, diario se escuchan cohetes como señal de estas “pequeñas festividades”. La mayoría de la gente acude, dándole la gran importancia, a las bajadas por los usos y las costumbres realizadas generaciones tras generaciones, pero sin conocer el valor histórico y la representación evangelista que conlleva. Cuando realizan las bajadas no saben, literalmente, la historia que se encuentra bajo sus pies.
Tras preguntar a diversas personas que realizaban una bajada el día en que se acudió a Cholula, ¿Por qué celebra la fiesta? Respondían que porque sus papás, sus abuelos, sus tíos y sus familiares en general, siempre lo han hecho, pero desconocen el significado real al bajar a la Virgen por los barrios. “La tradición prehispánica convive con la tradición religiosa, con la de los mayordomos; y no hay día que no haya una misa, bajada o subida. Por lo mismo es muy compleja la situación. Cholula vive todos los días tradiciones. Además Cholula no tiene 365 iglesias, todo es un mito que se deriva por las escrituras de varios historiadores; por ejemplo, Hernán Cortez escribió que vio más de 400 templos torreados, y ante esto se mencionó que existían tantos asentamientos como días tiene el año.” Informa Fabián Jiménez.
Las mayordomías, en donde se nombran a las autoridades encargadas de la bajada de la virgen, nacen de los primeros barrios antes de la llegada de los españoles. “Hay diez barrios; antiguamente la Cholula prehispánica tenia cinco barrios y de ahí salen otros cinco. Cada barrio tiene diferentes cargos para llegar a ser mayordomo. Todos tienen algunas cosas en común y sus propias fiestas. El barrio de María Xixitla  es muy importante y complejo. Para llegar a ser mayordomo de barrio se tiene que llegar hacer varias mayordomías o cargos anteriores. Un niño es el mayordomo en Xixitla, ya que sus padres son los que realizan el catecismo. Al llegar los franciscanos, empiezan a observar que se tienen muchas tradiciones y costumbres, entonces las empiezan a emparejar con el calendario católico para hacer más fácil el cambio de religión. Por ejemplo, El “altepeihuit” es “la fiesta del pueblo”, y en el calendario ceremonial estaba entre julio y agosto. Diez barrios y tresmayordomías circulares son las que ponderan, estas cuidan los templos principales de todos: el santuario de nuestra señora de los remedios, que está arriba del tlachihualtepec; y la capilla real o de naturales que está en el complejo franciscano. En 1640 reordeno la iglesia toda esa situación de ubicación. La custodia del santuario de nuestra señora de los remedios está a cargo de los franciscanos.” Aporta el director de ProCholula Fabián Jiménez.
Esta festividad opaca a las demás que se realizan en la ciudad. La gente, actualmente concibe la religión católica como la única y, por tradiciones, se efectúan los rituales dentro de sus cánones más que los que derivan de las propias raíces cholultecas.

martes, 31 de julio de 2012

Del origen a la negligencia

Por Néstor Ramírez, Fernando Martínez Montiel e Isis Reyes Carbajal

Capítulo III: Uno por ciento...


Entre el mole y sus colores, la tradicional semita, los dulces típicos pasando por el ya conocido camote hasta los variados “borrachitos”. Comida, vestimenta o artesanía son lo que distinguen al Estado de Puebla. Conocida por la batalla del cinco de mayo, más que por la matanza de Cholula, uno de sus pueblos más históricos, donde un libro no bastaría para relatar sus tradiciones y, no menos importante, sus raíces.
El turismo en Cholula ha sido muy importante, tanto que hay quienes quedan fascinados por  su “magia” y la de sus fiestas, que deciden quedarse a vivir en la ciudad de las 365 iglesias. Personajes tales como Anamaría Ashwell o Dirk Müller.
Sin embargo, Puebla no cuenta con muchas atracciones turísticas pertenecientes a la cultura tolteca que imperaba en esta región, y los pocos que existen en Cholula, no se les da la atención ni los cuidados debidos. Según el arqueólogo Arnulfo Allende Carrera, investigador del INAH Puebla, en entrevista publicada en la jornada de oriente, con fecha 13 mayo del 2009, en Puebla existen más de 3,200 sitios arqueológicos, de los cuales 2,150 han sido validados y registrados, y únicamente seis se encuentran abiertos al público (Cholula; Cantona en Tepeyahualco; Yohualichan en Cuetzalan; Tepexi el viejo, en Tepexi de Rodriguez; Tepapayeca, en Tlapanala y Tepatlaxaco, adelante de San Martin Texmelucan; en proceso de apertura, está el sitio de Teteles del Santo nombre, en Tlacotepec de Juárez).
La Pirámide (sic) de Cholula, a pesar de ser patrimonio de la humanidad, sufre un gran deterioro en su mantenimiento y restauración. En la última década se llegaron a cerrar al público distintas partes de la pirámide y, actualmente, sólo se tiene acceso al uno por ciento de su infraestructura.
El detonante de esta situación fue el decreto emitido por el presidente Gustavo Díaz Ordaz, poblano de nacimiento, quien mandó a restaurar una de las faldas de la pirámide que se encontraba en un estado de abandono. Sin embargo, la restauración quedó mal ejecutada al “reconstruir” un faltante de la pirámide que a lo largo de los años se había perdido. El material utilizado para la obra fue cemento puro, y éste se le adhirió a la estructura original generando una mala imagen estética y, al pasar los años, un mayor deterioro en la parte original. Tal parte no se debía haber reconstruido debido a que sólo mostraba el uno por ciento, sólo se le puede dar conservación. Cuando se cuenta con el 50 por ciento, el INAH puede reconstruir el 50 por ciento faltante.
Fue durante la última década, cuando se comenzaron a cerrar partes del asentamiento al público. Algunas por el deterioro al no recibir la atención debida, y otras tantas al vandalismo de los jóvenes locales quienes utilizaban sus “zonas escondidas” como catarsis de su rebeldía. Según informa Jesús Felipe Cortés, guía desde hace 30 años en la pirámide de Cholula, “Jóvenes de la Universidad de las Américas, al terminar sus clases venían con sus caguamas en mano y, como si de un antro de moda se tratase, se embriagaban y llegaban a pintar en las paredes de los túneles y de las demás zonas que en ese entonces se encontraban abiertas. Esto se debía a que nunca existió un control de los visitantes, se dejaba la zona abierta, en su totalidad, al público, y en lugar de tomar medidas en el asunto; el INAH decidió cerrar parte de las instalaciones para evitar el vandalismo y los saqueos”. Una de las medidas fue crear el museo de la pirámide, donde se encuentran algunos vestigios, pinturas y documentos; la mayoría son replicas como “el mural de los bebedores de pulque”. Las partes coloreadas en la pirámide son las pinturas que los cholultecas ahí plasmaban como parte de sus fiestas y tradiciones”, informa el guía del lugar, “antes todo el publico podía entrar, pero los jóvenes pintaban corazoncitos o se dejaban mensajes, y son pinturas que no pueden volver a pintarse o zonas a las que no pueden ponerse cristales o andaderas, por lo que el acceso a estas áreas se restringió, y ahora sólo podemos ver las replicas”. De hecho de los pergaminos en los cuales se muestra el proceso de evangelización hacia los toltecas de Cholula, sólo dos están en posesión del lugar y los restantes, cuarenta aproximadamente, se localizan en el Museo Nacional de París.
Desde que la pirámide fue descubierta la poca importancia a su conservación y a tomar iniciativas para seguir descubriendo el faltante de esta zona arqueológica se han hecho notar por quienes, sabiendo que existe un gran legado de nuestras culturas prehispánicas, por ignorancia o por negligencia no le han dado la importancia debida. “A partir del siglo XX una gran mayoría de la pirámide se destruye”, comenta Jesús Cortés, “porque pensaban que era un cerro y fueron haciendo el terreno plano para la agricultura”. A pesar de haber descubierto vestigios, ídolos de la cultura, enterramientos y artefactos; los locatarios cholultecas no dieron importancia más allá de la económica debido a la ignorancia que hasta el momento se encuentra presente en la mayoría de los propios mexicanos. Fue hasta que las labores del arqueólogo Ignacio Marquina iniciaron, en 1931,  y se comenzó a descubrir el gran peso histórico y cultural que la pirámide guardaba, literalmente, bajo tierra.
Una de las partes más importantes, y de las primeras acciones que el arqueólogo Ignacio Marquina tomó, son sus largos túneles que alcanzan los ocho kilómetros de largo (de los cuales tres fueron abiertas al publico, y, actualmente, se encuentran clausurados). Se construyen estos túneles al creer que se trataban de siete pirámides superpuestas, sin embargo al seguir efectuando las labores arqueológicas se dan cuenta que solo se trata de dos, y las cinco restantes eran pirámides adheridas. Los túneles eran la calve para llegar a las cámaras y a las zonas más escondidas y profundas de la misma. El material que se utilizó fue principalmente adobe y, algunos pilares o bases, de piedra; esto a lo largo de los siglos significaría un problema a la hora de restaurar y de dar mantenimiento a las estructuras, provocando el derrumbe de algunas partes y/o su deterioro. 
El teocali (centro ceremonial) es remplazado por la Capilla de la Virgen de los Remedios, sin saber que bajo el templo se encontraba la gran pirámide, transformada por la erosión de las lluvias, y el tiempo en un cerro falso”. Tal ignorancia afecto a muy largo plazo los túneles, que se convirtieron en la mayor atracción turística del asentamiento. Al ser visitada la Capilla por múltiples turistas, estudiante y, en su mayoría, locatarios que realizan sus ceremonias; se contaba con baños de los cuales las tuberías fueron mal construidas. Al pasar el tiempo existió una ruptura de las mismas debido a la presión en donde se encontraban construidas. Al filtrarse, el agua llegó a la zona de los túneles y estos, al ser de adobe, se fueron debilitando hasta que su techo (en forma de triangulo) se aplanó totalmente con riesgo de derrumbarse. “la institución competente de arreglar tales desperfectos es el Instituto Nacional de Antropología e Historia”, informa Jesús Cortés. “En ese entonces en lugar de darle solución a los desperfectos se decidió, por medidas de seguridad, cerrarlo al publico y, como era de esperar, termino por derrumbarse y ahora el INAH debe de tomar cartas en el asunto y dar una solución eficaz”.
Lugares como “la conejera” (llamada así por el largo y descendiente túnel por el que se pasa para llegar a esta cámara dentro de la pirámide) podían ser visitados por cualquier turista, pero después se restringió el acceso debido al vandalismo, llegando a encontrar droga dentro del lugar. Ya son más de veinte años que estas áreas permanecen cerradas con reja y candado. Cortés comenta, “Aunque estén enrejadas y con candados, la falta de seguridad en esta zona hace que hasta los candados desaparezcan.  Somos expertos para todo, para destruir fácil, pero para construir quién sabe”. A pesar de la clausura en partes de las pirámides, se puede acceder a ellas solicitando un permiso de exploración al INAH, para el cual no se necesita ser antropólogo ni arqueólogo; cualquier persona que quiera conocer más estos recintos puede hacerlo, sin embargo, el proceso es tardado.
Y es que ya son más de dos años desde que se le informó y realizo la petición correspondiente al INAH para que se ocupara de los imperfectos, sin embargo, se hizo caso omiso. Curiosamente, en la actualidad se le ha dado una gran importancia a recuperar estos espacios y, referente a los túneles, el Instituto ya decidió hacerse cargo en estos tiempos de elecciones, en los cuales también se han tomado medidas en materia política hacia la pirámide, algo que durante los gobiernos pasados, no se había tomado mucho en cuenta.
Desde el 10 maya del 2012, el INAH presentó el proyectó que se tiene pensado realizar en torno al mejoramiento de la zona perimetral de la Pirámide, mismo que incluira el retiro de los comerciantes informales que existen actualmente y que podrían ser reinstalados en espacios que ambas administraciones otorguen. La encargada de la reubicación es la Secretaría General estableciendo contacto y comunicación con los vendedores de artesanías que ocupan la parte poniente de la Pirámide, sobre el pasillo que conduce al parque Soria y Centro Gastronómico y Artesanal XELHUA, los cuales podrían pretenden ser rehabilitados para colocar a los casi 80 comerciantes que cada fin de semana ofrecen sus productos al turismo. Ante esto, el administrador general de la Pirámide Cholula y delegado del INAH, Martín Cruz, realizó una llamada al licenciado Fabián Jiménez, tesorero y director de la asociación pro Cholula a, para comentarle que “estaba muy alegre con las medidas que se tomaron para erradicar el ambulantaje y darle la atención debida a la pirámide”, sin embargo su amigo y colaborador le bajó los ánimos argumentando que “no se emocionara tanto, pues no es de extrañar que todo sea por estrategia política, al partido actual no le conviene perder votos, mucho menos de los trabajadores ambulantes que representan un gran número”. Ante esto se ve la gran brecha que se da a la permanencia política más que a la preservación de una zona, no sólo de goce para los turistas, sino para los cholultecas también.
El principio de las acciones que de manera conjunta se habrán de tomar entre el INAH y los municipios cholultecas, incluye el orden y el restablecimiento de principios legales que desde hace más de 7 años no se ha logrado obtener, pues actualmente los vendedores de artesanía se encuentran fuera de un padrón oficial y por tanto no pagan impuesto alguno que les permita gozar de los beneficios que el municipio otorga en materia de servicios tales como alumbrado, seguridad y limpieza.
Mario Ayala; vendedor ambulante que cada día desde las 10 de la mañana ha colocado su puesto a faldas de la pirámide durante 20 años, comenta, “Fueron los ayuntamientos de San Pedro y San Andrés Cholula, junto con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), así como la Orden Franciscana que resguarda el Santuario "Los Remedios", quienes firmaron el convenio de colaboración para reubicar a los ambulantes que rodean la zona Arqueológica. No planean corrernos de aquí, sino reubicarnos en una zona donde en conjunto trabajemos, algo así como el tianguis del centro o el recinto Xelhua. Lo único malo es que las ventas al turista nos afectará, pero ni como hacerle, además desde que la pirámide cerró los túneles; ha bajado mucho la visita extranjera”. Turismo al que se pretende incrementar con esta medida, pues en los mejores tiempos de la pirámide (en cuanto a zona arqueológica), ésta se encontraba entre el noveno y décimo lugar nacional en afluencia turística con 250 mil visitantes anuales a la Zona Arqueológica y el “Cerrito de los Remedios”.
Dolores Parra, presidenta municipal de San Andrés Cholula (municipio en el que se encuentra la pirámide) por parte del PAN, ha sido la mediadora de la situación. Sin embargo, no es bien vista por los locatarios. “Lola Parra, ha prometido mucho en cuanto a la preservación de la cultura y no ha hecho nada, se le da mas importancia a otros eventos de entretenimiento o políticos que a darnos a los cholultecas lo que necesitamos, y hasta quieren correr a los ambulantes de la pirámide y a ella (la pirámide) ni la han arreglado. Yo no voté por ella”, finaliza Rebeca, estudiante de 20 años.
En la época en la que los cholutecas gobernaban su propia ciudad, antes de la llegada de Hernán Cortés, cada cambio de gobierno se debía hace una base diferente en su estructura para diferenciar los diferentes gobiernos. Actualmente, el gobierno blanquiazul, parece que no le interesa mostrar esa diferencia al restaurar o dar el mantenimiento debido a la pirámide, prometiendo durante sus campañas medidas para la conservación y mantenimiento del recinto. Sin embargo estas facultades son más ajenas al gobierno y más propias al INAH. La gente piensa que el gobierno es el encargado de hacer todo, sin embargo no posee facultades en algunos casos. Lo proselitista de la situación es hacer creer a los cholultecas, desinformados, y prometer en sus campañas medidas. Y el INAH, ¿estará consiente que la población no sabe que es a esta institución a quien le compete arreglar y dar mantenimiento a los desperfectos de la pirámide, y por es ha hecho caso omiso por más de dos años a las graves problemáticas?. Si Tláloc, visitara actualmente uno de sus templos más importantes y emblemáticos, y lo encontrara en tales condiciones, seguramente pediría explicaciones, fuese al gobierno o al INAH.

domingo, 29 de julio de 2012

Del origen a la negligencia

Por Néstor Ramírez, Fernando Martínez Montiel e Isis Reyes Carbajal


Capítulo II: La Virgen de los Remedios, cúspide de una pirámide


México se caracteriza por ser madre de muchas y variadas leyendas, y Cholula no podía ser la excepción dentro de este engranaje cultural milenario. Dentro de este pueblo, se encierra una leyenda que da origen a lo que hoy conocemos como “La gran pirámide de Cholula”. La construcción del Tlachihualtépetl (cerro hecho de tierra) se le imputó al gigante Xelhua, quien vivió en la “época del diluvio universal”.
Xelhua tuvo que sobrevivir a esta catástrofe y, para eso, tuvo que refugiarse en las grutas de la montaña de Tláloc (Dios de la lluvia). Una vez estando ahí, se traslado al Valle de Cholula, donde empezó con su gran construcción, aplicando grandes cantidades de adobe; cosa que en nuestros días podemos seguir observando, ya que pareciera que el cerro donde se encuentra ubicada la Gran Pirámide, fuese natural hecho de millones de adobes. 
En el libro "Tradición y Cultura" de Rodolfo Herrera Charolet, se relata lo siguiente:

"... En la época del diluvio moraban sobre la tierra los gigantes, muchos perecieron sumergidos en las aguas, algunos quedaron convertidos en peces y solo siete hermanos se salvaron en las grutas de la montaña Tlalocan... Xelhua el gigante fue al sitio que después se llamó Cholollan y con grandes adobes fabricados en Tlalmanalco, sitio muy distante, y conducidos de mano en mano por una fila de hombres tendida entre ambos puntos comenzó a construir la pirámide en memoria de la montaña en donde fue salvado. Irritado Tonacatecutli padre de todos los Dioses que la obra amenazaba con llegar a las nubes lanzó el fuego celeste y con una gran piedra en forma de sapo mató a muchos de los constructores dispersándose los demás, y no pasó adelante la construcción..."

Dándose así, un relato que explica el origen de la Gran Pirámide convertida en cerro. Cabe mencionar, que esta pirámide es considerada la más grande, en cuanto  base, del mundo.
El primer poblado que se asentó en Cholula fue alrededor de los años 800 a 200 a.C., pero el centro ceremonial más antiguo data de los años 200 a 100 a.C.; la ciudad fue habitada por grupos olmeca-xicalancas. De ahí se desprendieron dos jefes que gobernaban: el Tlachiyach Tizacozque – señor de los Olmecas relacionado con la tierra – y; Aquiyach Amapane – señor de los xicalancas relacionado con el agua –, éste último vivía en la Gran Pirámide. Fue hasta el año 1168 d.C. cuando grupos de toltecas-chichimecas procedentes de Tula, Hidalgo, se establecieron en Cholula, motivo por el cual la ciudad recibió el nombre de Tollan-Cholollan-Tlachihualtepetl que significa “La gran ciudad de los que  huyeron a donde está el cerro artificial”.
Al llegar la conquista, los franciscanos buscaron la manera de cambiar las ideas religiosas de los habitantes de Cholula y de todo el Nuevo Mundo. Esta única y eficaz manera que hallaron fue la “sustitución” de los dioses prehispánicos con el dios, las vírgenes y los santos católicos; aunque el Padre Miguel, quien es uno de los sacerdotes del Convento  de Cholula, opina que “nunca hubo una sustitución en sí, sino más bien una “Cristianización”, o lo que es lo mismo: Inculturalización” (sic). 
En el actual cerro falso de Cholula – la gran pirámide – se adora y venera a la Virgen de los Remedios, sustitución de Tláloc, dios que se adoraba junto con Quetzalcóatl, antes de la llegada de la Virgen a Cholula. Ésta Virgen española surge de un mito que data del siglo VIII, donde los involucrados son la nobleza visigoda de Toledo y los guerreros mercenarios de Hernán Cortés.
En el año 700 d.C. la nieta del entonces rey Chindavisto, llamada Doña Luz, era conocida por ser una hermosa mujer, la cual era objeto de una obstinada persecución amorosa por parte del rey Witiza, monarca en turno de la Imperial Toledo.  Al sentir este acoso, Doña Luz, se casó en secreto con Don Favila, duque de Cantabria; de quien también tuvo un hijo secretamente, el cual más tarde sería don Pelayo, Libertador de España.
Antes de que el ya receloso monarca lograra descubrir la prueba del "pecado", doña Luz hizo sacar cautelosamente del castillo al niño acompañado por una pequeña Virgen María. El infante fue acomodado en un arca que una camarera de doña Luz depositó sobre las aguas del río Tajo, allá en Toledo. Después de un recorrido de casi 40 leguas – según leyenda –,el arca, sobre el mismo río Tajo, fue vista y descollada en un sitio aledaño a la Villa de Alcántara, por el noble don Garfres, quien ahí se hallaba ejercitándose en la cacería.
Aquel caballero descubrió también, al lado del infante, unas joyas y una casa del origen noble del niño, sin dar ninguna noticia de quiénes eran sus progenitores. Don Garfres condujó y adoptó en su castillo al niño; mientras que a la Virgen la entregó a la iglesia de Santiago – ya  desaparecida –, de la Villa de Alcántara. Casi ocho siglos después, el cura de aquella iglesia entregó la Virgen a un soldado que habría de partir a la guerra de Italia.
Cuando este soldado regresó de su aventura, a su villa natal, y supo que su hermano Juan Rodríguez de Villafuerte se enlistaría entre los hombres de Cortés para venir a "la conquista de las Indias", al Nuevo Mundo, le aconsejó a éste traer consigo aquella Virgen, diciéndole que a él le había no solamente dado fortuna, sino también la había remediado sus heridas. De ahí, el nombre de Virgen de los Remedios.
El santuario que actualmente conocemos y que está dedicado a la Virgen de los Remedios se comenzó en el año 1594. El templo presenta en su portada un arco sencillo, tiene dos torres idénticas y en su interior cuenta con un vistoso altar de estilo neoclásico al igual que el resto de la decoración. La zona está constituida por importantes reliquias de la época prehispánica y un Museo de Sitio inaugurado en 1971. Siendo actualmente éste el basamento colonial más importante en Cholula que aún el basamento prehispánico que es la Gran Pirámide.
No cabe duda alguna que el esplendor en ese entonces de dicha Pirámide era glorioso, sin embargo en la actualidad sólo podemos presenciar una mínima parte de lo que antes era La Gran Pirámide. El Tesorero y Director de la Asociación ProCholula, Fabián Jiménez, es uno de los que han estado luchando para que se le trate con más respeto y, de esta forma, se pueda rescatar algo de lo que no podemos observar en su interior. En una entrevista que se sostuvo con el Lic. Jiménez, se rescató que en los últimos gobiernos municipales en Cholula, se han tenido grandes deficiencias en el cuidado y mantenimiento de lo que hay debajo del “cerro falso”, dándole más importancia al templo de la Virgen de los Remedios que se encuentra en la cumbre de éste.

jueves, 26 de julio de 2012

Del origen a la negligencia

Escrito por Néstor Ramírez, Fernando Martínez Montiel e Isis Reyes Carbajal

Capítulo I. La ciudad de las 365 iglesias

En el cielo predominaba un color azul, libre de esas nubes que avecinan una lluvia de gran proporción y que, según se cuenta, son de mal augurio. Los rayos solares caían en las tierras de México; sin embargo, no en el centro del territorio, sino en un poblado al poniente de la ciudad llamado Cholula.  En esa región se desarrolló una tribu que, a pesar de no ser tan conocida como la maya o la olmeca, alcanzó un punto de gran importancia para las creencias de aquellos tiempos y una sociedad que mostró una gran resistencia ante los españoles.
Ubicado en la parte centro-este del estado de Puebla, y presuntamente a 15 minutos de la capital, Cholula es una de las ciudades prehispánicas más importantes de México y, por lo tanto, también una de las más visitadas por los turistas de otros países. Sin embargo, lo que muy pocas personas conocen, es que Cholula sufrió una terrible masacre tras la llegada de Hernán Cortés en 1519 y, es ahí, cuando los ritos y mitos prehispánicos se mezclan con la historia de los hombres provenientes del viejo mundo.
Al llegar los españoles a Cholula, se sorprendieron ante la gran cantidad de asentamientos prehispánicos que se encontraban en la región. Cholollan, raíz por cual recibe su nombre y que significa “agua que brota”, en sus orígenes era una ciudad sagrada. Por ello, Cortés mandó una carta al rey Carlos I diciéndole que en Cholula había tantos recintos como había días en el año.
Era el día 18 de octubre de 1519. Hernán Cortés, junto con la Malintzin (Malinche) y los tlaxcaltecas habían llegado a las tierras de la ciudad sagrada de Cholula. Los habitantes de Cholollan hacían sus actividades cotidianas como los jóvenes ir a la escuela y las mujeres atender el hogar. Sin embargo, ninguno se esperaba el río sangriento que horas después bañaría y marcaría al pueblo cholulteca. Esta escena se trató de la conquista de Cholula por parte de España en donde miles de habitantes murieron en el centro de aquella ciudad.
El guía  Jesús Felipe Cortés, quien se encarga de enseñarles a los turistas el museo y la historia tanto de la base piramidal como de la comunidad cholulteca, señala que fue “una masacre espantosa. Si estamos hablando de una ciudad sagrada,  no es un pueblo bélico; no tenemos un ejercito para combatir, sino para resguardar el templo principal”. Por lo que no se le podría denominar una batalla, sino una completa masacre de los cholultecas por parte de los tlaxcaltecas y los españoles.
En el códice tlaxcalteca, a pesar de que se da una mala interpretación del suceso, se puede seguir observando que no sólo mataron a supuestos guerreros u hombres de edad madura, sino a los estudiantes, niños, ancianos y mujeres. Los conquistadores se dedicaron a atacar los Calmecac, que eran los lugares donde los hijos de los nobles solían estudiar. Hernán Cortés, junto con la Malinche, se encargó de dirigir esta operación de conquista y, por ende, también de la evangelización del pueblo tan dolosamente dominado.
Sin embargo, la cosa no terminó con la matanza del día 19 de octubre, sino que se siguió extendiendo durante un largo tiempo imposible de delimitar. En los días siguientes, los conquistadores fueron capturando a los Mayordomos de los barrios de toda Cholollan. Principalmente a aquellos que tenían una gran importancia dentro de la sociedad. Desafortunadamente, el castigo para los cholultecas apenas comenzaba…
Para poder hacer que los cholultecas se volvieran al catolicismo, los españoles, tras la captura de los mayordomos, recurrían a la tortura de sus presos. Generalmente, las personas que tenían cierta notoriedad dentro de la sociedad eran víctimas del denominado emperramiento para poder infundir el miedo en los demás miembros de la sociedad.
El emperramiento es un método que usaron los españoles para infundir miedo entre la población cholulteca para poder hacer que estos dejaran atrás sus ritos paganos y adoptaran el catolicismo como única religión. Para ello, atraparon a los mayordomos de San Pedro, y en las plazas públicas, los amarraban para que no pudieran escapar. Después soltaban perros agresivos y que no hubiesen comido desde hace días para que atacaran a los líderes de los barrios de Cholula.
Al mayordomo mayor, del barrio de San Andrés Cholula, lo llevaron a la ciudad de México para hacerle el emperramiento. Una vez estando en Coyoacán, optaron por soltar a los perros para poder terminar con la vida de éste e infundir un miedo atroz a todos los cholultecas, señala el tesorero y director de la organización ProCholula Fabián Jiménez.
El espíritu cholulteca había sido pisoteado por los españoles y los tlaxcaltecas, pero no se dieron por vencidos y continuaron resistiéndose a la conversión. Tanto fue así que los españoles, cuenta el señor Jesús Cortés, comenzaron a amenazar a todo el pueblo. Les decían que si se resistían a abandonar sus creencias tendrían que ser asesinados debido a que eran brujos, hechiceros y que sus acciones atraían el mal.
Fue así que la cultura cholulteca llegó a un punto en el cual sus tradiciones dejaron de tener la esencia que tenían, comenzaron a abandonar el rito pagano por las creencias católicas que venían del viejo mundo. Los españoles comenzaron a transformar todas las tradiciones y edificaciones de Cholula. Inclusive, para demostrar su poderío, Cortés construyó, supuestamente, 365 iglesias, una por cada día del año.
Los colores de las pinturas donde se representaban las principales fiestas de la entidad se fueron perdiendo. La ignorancia hizo que se fueran quedando en el olvido y en la destrucción por parte del tiempo.  Así como se fueron asesinando a las familias cholultecas, también se fue destruyendo a los templos donde se veneraba a los dioses de la lluvia, del maíz y del sol.
Para este momento, las cenizas que lanzaba el volcán Popocatepetl habían ocasionado la erosión de la pirámide y habían cubierto su superficie. Ante esto, los cimientos del principal templo cholulteca fueron ocultados tanto por las exhalaciones de “Don Goyo” como por la llegada de los españoles. Desapareció la ciudad prehispánica y se desarrolló el colonialismo encabezado por la presunta salvadora de los cholultecas: la virgen de los Remedios.